Bloc de notas

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“¿Cómo comentar una nota periodística objetivamente?”, pregunté intrigado. “Sin duda el periodismo es un trabajo duro, pero no debe mal interpretarse. El periodista debe informar, debe ser un crítico de la realidad, pero sin modificarla cuando la transmite al resto de la gente, su transparencia es lo que le da credibilidad. Un médico es un médico, un manifestante es un manifestante, un asesino es un asesino, no hay vuelta que darle. No debe haber juicio de valor en ello, no al menos del periodista, comentar objetivamente una nota es una de las partes fundamentales del periodismo”.

Pensé que era una respuesta bastante simple, asique incursione más, se me ocurrió consultarle: “Y para aquellos periodistas que despiadadamente y casi sin descanso buscan manipular la información que llega a sus manos para luego mostrársela al televidente u oyente, ¿Qué opinión le merece?”. “¿Mi opinión? No deberían ser llamados periodistas. El periodista debe perseguir la verdad sagazmente, debe manejarse por medio de la intuición para llegar hasta las fuentes, el proceso parece mecánico pero no lo es. Tiene que tener la habilidad para investigar a fondo cada hecho, mostrarse opresivo frente a los obstáculos y descartar toda información que sepa, no es confiable. A lo largo de mi carrera me he sorprendido más de una vez acerca de cómo un periodista vende su reputación, su titulo, su honor por la primicia falsa, la noticia engañosa, la nota manchada totalmente por subjetividad ya sea por el presión propia o por el medio en que trabaja. Pero en fin, la mayoría de ellos van quedando en el camino y henos aquí Guillermo, los buenos terminan ganando.

Sonreí falsamente mientras me preguntaba a mi mismo: “¿Tenía razón en lo que decía?. En cualquier caso el tiempo en televisión es corto y debía terminar la nota: “Gustavo, muchas gracias por tu tiempo. Desde Europa estudios, informó Guillermo Andino”.



Palabras a utilizar:


Investigar / Comentar / Perseguir / Sin descanso / Opresivo / Sagazmente / Sorprendido / Despiadadamente / Mecanico / Periodismo / Critico / Asesino / Guillermo Andino / ¿Como comentar una nota periodistica objetivamente?

Evolución

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Nunca fui un amante de la lectura. Es quizás un comienzo crudo para empezar un relato acerca de mí como lector, pero la sinceridad debe estar ante todo. Es el día de hoy que no comprendo si fue la poca insistencia de mis viejos por tratar de inculcarme este hábito, porque yo me resistía con todas mis fuerzas, pero ellos debían luchar contra esa resistencia como lo hicieron con otros aspectos de mi educación. Tiene mucho que ver, lamentablemente, las nuevas tecnologías y formas de comunicación y entretenimiento que van alejando de la lectura a los jóvenes de mi generación (y ni hablar de la nueva).

Empecé a ver a la lectura como una obligación más que un placer. Siempre tuve profesores que me dijieron “leé esto que lo voy a tomar” y no probaron algo como “mira que interesante este libro, cuando tengas tiempo y ganas, leelo”. Esa imposición de una actividad que debería ser un placer, transformado en una obligación, tuvo sin dudas una repercusión negativa en mi, y un alejamiento de la lectura.

Ocasionalmente leí libros de ficción, tales como el Señor de los anillos o El código Da Vinci, pero ninguno hizo que mi pasión por la lectura nazca de una vez y por siempre. Fueron actividades aisladas más que un hábito común. También probé libros de historia, como la saga de Felipe Pigna, obteniendo el mismo resultado: entretenimiento momentáneo. Mi último recuerdo de la lectura, repasando el trabajo de las imágenes que tuvimos en la clase, fue hace un mes aproximadamente volviendo del colectivo leyendo “El 45” de Félix Luna. Lo interesante del recuerdo es que lo leía con mucho entusiasmo hasta las partes en dónde daba datos estadísticos mechados con el relato; era extraño, me aburría enormemente leer tantos números sin sentido para mí pero no podía alejarme de la historia que el libro llevaba. Esta doble sensación por la lectura de esa obra fue la que recordé como imagen en clase.

Al comenzar la carrera mi forma de ver las cosas sufrió algunos cambios. No me convertí en un lector ejemplar, por supuesto, pero empiezo a ver las cosas de distinta manera. Comenzar esta materia como una suerte de abanico de posibilidades frente a la lectura, no estar cerrado a la comprensión de un texto para un examen, me abre un mundo de oportunidades que no había tenido anteriormente. Espero con ansias que este paso por la materia no sea un simple año universitario más, sino que marque en mi un antes y un después a un habito tan rico como es la lectura.

Punto de largada

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Mi llegada a la carrera fue más una consecuencia que una causa. Consecuencia porque la misma aparece como un resultado de varios factores que fueron determinando mis últimos años de escolaridad. Uno de ellos, quizás el principal, fue la incertidumbre sobre que camino universitario seguir: no había nada en particular que atrajera mi atención de manera significativa. Esta situación me frustró en un primer momento, pero luego analicé: ¿ Se puede realmente a los 17, 18 años acertar en la decisión sobre que quiero ser y que quiero hacer el resto de mi vida? Seguramente mucha gente logre hacerlo, pero no era mi caso y no debía frustrarme por ello.
Por lo tanto evalué las distintas opciones según los gustos que tenía. Sumado a esto, otro factor importante fue sin dudas el estudio paralelo y profesión que decidí hacer hasta entonces, que está relacionado con el diseño, publicidad, ventas, marketing, etc.
No fue difícil entonces resolver que mi carrera debía estar asociada con la publicidad. La pregunta era: ¿ Dónde estudiarla? La respuesta no demoró más de unos minutos: La Universidad de Buenos Aires. La decisión fue sencilla ya que tengo una cuenta personal pendiente, porque mis padres empezaron distintas carreras en esta universidad y ambos tuvieron que dejarlas por distintos motivos. Mi objetivo estaba claro: empezar y terminar esta carrera en la UBA.
Y acá estoy, cursando Taller de Expresión I, materia que ya curse anteriormente, en otra cátedra, y no pude finalizar. Otra cuenta pendiente por saldar, que espero logre cumplir a fuerza de voluntad, perseverancia (y tiempo) que fueron los motivos por los cuales no pude terminarla la primera vez.